Santiago de Compostela, La Coruña, España

Y de repente.


Y de repente... Volvemos a tener ese miedo a sentir cosas que se escapan de nuestro control. Tememos el sufrir por una persona que quizás nos acabe haciendo daño pero al mismo tiempo, todo es perfecto. Quieres ver a esa persona que consigue hacerte sonreír incluso cuando las lágrimas caen como cascadas, haciendo que estas dejen de salir para dejarle paso a esa sonrisa que precede al beso que consigue que te olvides de todo lo que te rodea para sumergirte en un mundo donde sólo estas tú y él. 
Abres lo ojos después del beso, y te das cuenta que con solo una mirada, consigue romper ese escudo  que tanto tiempo te había costado crear. 
Abres los ojos y ahí está él, devolviéndote la sonrisa, con esos ojos brillantes, que parecen saber siempre lo que sientes. 
Ahora ya es tarde para no pensar en ti. Estás en mi despertador, en mi móvil, en mi almohada e incluso en mis sábanas. Me encanta poder sentir lo que un día, pensé que no volvería a pasar y lo que un día, jure que no querría que volviese a suceder. Me encanta levantarme con ese mensaje de Buenos días, con esos textos que me escribes sin razón alguna y me encanta sentirme así de nuevo. Me encanta oler tu perfume, sentir tus caricias y tus chistes malos que me hacen reír hasta que me das uno de esos besos que hacen que me callen, que me dejan sin palabras. Me encanta poder tenerte a mi lado, porque sé que esto no hace más que empezar.

Porque... Entre un choque de miradas, una sonrisa es el mejor accidente.
Te confieso que.... Diseñado por Mi.