Santiago de Compostela, La Coruña, España

Querido Amor.

Querido Amor:

Hace tiempo que no te escribía, parece haber sido una eternidad. Confieso que pensé en abandonarte y cerrarte las puertas para siempre. Supongo que estás haciendo la misma vida que cuando te conocí. Seguirás en esa montaña rusa, subiendo y bajando sin preocuparte por los demás. Siempre has sido detallista e inesperado, diría incluso, inoportuno. Aparecías cuándo menos lo esperaba para cambiar mi forma de pensar y cambiarme la vida por completo. Supongo que seguirás en esa montaña rusa, pero no te olvides que también existen otro vagones llenos de gente que te acompañará un par de vueltas y que luego se bajará, porque es más fácil entrar en un vagón nuevo a cuidar otro. Supongo que todos sabemos como eres, y por eso te tenemos miedo. Miedo a sentir, miedo a enamorarnos, miedo a que nos hagas daño, miedo a encontrar a esa persona que quiera conocernos de verdad, miedo a querer.

Querido Amor, sé que aunque te escriba esta carta, seguirás jugando en ese círculo infinito basado en el afecto. Pero has conseguido lo que buscabas? O has logrado llenar de miedo a la gente?. Quizás el problema no seas tú, sino nosotros. Quizás tendríamos que dejar de ver siempre el lado malo primero, y abrirnos para poder ver el bueno también. Quizás debemos dejar de prejuzgar a las personas de los otros vagones y conocerlas. Quizás y solo quizás tengamos que dejar de tener miedo a encontrar a esa persona que, incluso conociendo nuestro lado malo, se quiera quedar. Hoy te escribo, Amor, para recordarte que: “Si un escritor se enamora de ti, nunca morirás”.
Te confieso que.... Diseñado por Mi.