Santiago de Compostela, La Coruña, España

Cuando el miedo puede más que el amor

El miedo siempre ha formado parte de nosotros. En algunos momentos quizás en mayor medida que en otros.

Decidiste darle el protagonismo al miedo, dejándome a mi como un actor secundario, uno prescindible en dónde nuestra historia ya no sería la misma. Decidiste construir una pared casi inexpugnable, la cuál me resultaba imposible traspasar sin tu ayuda, aquella que parecía poseer y que de un día para otro se esfumo sin avisar, sin motivos, sin razones ni explicaciones.

La verdad es que a día de hoy no entiendo el motivo del cambio que te llevó a pensar que era mejor separarnos. Decidiste anteponer las heridas causadas por el ayer frente a mis caricias cuya única intención eran curar todo aquello que otras personas habían destruido. Decidiste olvidarte de todo lo bueno por el miedo a que un día ya no existiera.

Todos aquellos sueños rotos que esta vez no fue otro mas que tu misma la que te encargaste de romper. Aquellas promesas que parecían ahora aviones de papel volando por el aire sin peso alguno, promesas que en su día eran más pesadas que cualquier avión real que te puedas imaginar. Esos besos que llevaban consigo mil y un sentimientos prácticamente indescriptibles incluso para el mejor escritor ahora no eran más que otros labios que una vez rozaron los tuyos. Aquellas palabras que buscaban como única finalidad conseguir sacar esa sonrisa que conseguía enamorarme cada día un poco más. Esos ojos que al mirarme fijamente me impedían pensar con claridad y me condicionaban a darte un beso, uno que si por mi fuera, duraría horas, días o incluso meses.

Pero supongo que cuando el miedo puede más que las ganas de amar, nos quedamos justo con eso, con las ganas.

Tú nunca fuiste una princesa y yo nunca fui un príncipe azul, pues para mi nunca ha sido un sueño sino una historia real. Ahora ya solo queda el espacio vacío que dejaste en mi, ese espacio que se siente y duele. Ahora me sobra el aire, pues ya no hay nadie que consiga dejarme sin el con un beso, con un abrazo o incluso con una simple mirada.

Tú nunca fuiste una princesa y yo nunca fui un príncipe azul, pues para mi nunca había sido un sueño sino una historia real. Tú que te entregaste, sin pensar, sin medir, sin meditar y sin miedos porque...

"El amor es para amar y no todos tienen la fortuna de encontrar a alguien de quien se pueda enamorar."

"Porque cuando el miedo pudo más que las ganas de amar, solo queda el miedo mirando como el amor se va."


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Te robaré mil besos y de recompensa te pediré mil más.

Te robaré mil besos...

Acércate, donde tus labios y los míos puedan hablar sin necesidad de tocarse. Siéntate a mi lado, donde pueda observar cada detalle de tu cuerpo. A esa distancia a la cual pueda pasarme el día y la noche recorriendo cada centímetro de tus cuerpo, contando esos lunares preciosos que parecen haber sido colocados a propósito. Acariciando cada relieve de tu cuerpo, despacio y con esa delicadeza que me has enseñado a tener. Ven, aún más cerca para así poder decirte al oído todo lo que me haces sentir con tan solo una mirada pero, acércate, para poder perderme una vez más en esos ojos grises tan profundos que aun no he descubierto su final. Quizás sea porque son demasiados bonitos para buscar uno, o porque después de 3 segundos mirándolos acabo dándote un beso y sonriendo como un niño pequeño. Acércate, dame la mano, porque prometo no soltarte nunca y si tropiezas, no tengas miedo, porque estaré a tu lado extendiendo mi brazo y ayudándote para que te levantes con más fuerza. Ven, pero está vez no sonrías al verme porque sabemos que cuando lo haces, el final siempre termina siendo ese beso que precede a la sonrisa. Acércate porque quiero explicarte que a veces las promesas se cumplen y que soñar no es malo. Ven, ven a mi lado una vez más y hagámonos ese selfie en el cual siempre saldré poniendo alguna cara graciosa porque lo bonito de la foto, siempre serás tú. Pero no te separes, por favor. Quédate cerca, porque aunque no pueda prometerte la luna, si te prometo verla a tu lado todas y cada una de las noches que no queden. Ven, no te vayas, porque ya es difícil encontrar a alguien que te quiera de verdad como para dejarlo escapar.

Así que ven, porque... Te robaré mil besos y de recompensa te pediré mil más.

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Te deseo lo mejor.


Llegaste para romper todos mis esquemas y te fuiste, rompiéndome así lo que un día juraste cuidar. Aquellas promesas ahora sin peso, que se desvanecieron en la primera brisa de la madrugada. Aquellos detalles que te hacían la persona más especial que había aparecido en mi vida ahora no eran más que recuerdos de lo que un día fuiste para mi. Recuerdo nuestra primera cita, donde tu sonrisa tuvo el papel principal para dejarle paso más adelante a esos ojos que me impedían apartar mi mirada de ellos, consiguiendo sumergirme en un mar de sentimientos, sueños y miedos. Miedos que tú te encargaste de eliminar. 
Llegaste para enseñarme lo que significaba querer a una persona sin conocerla, para explicarme que el amor no sigue esa circunferencia llena de números a la que llamamos reloj, sino que se basa en momentos. Viniste para abrirme los ojos y borrar todas esas preocupaciones que en aquel momento inundaban mi mente, impidiéndome avanzar. Llegaste y no sé ni como, ni porqué pero te doy las gracias por haberme elegido a mi. Aunque ahora mismo ya no sirva de nada, gracias por recordarme que las personas no son juguetes y sus sentimientos hay que cuidarlos. Te agradezco el enseñarme a sonreír de verdad, a sonreír con el alma desnuda y sin miedos. Llegaste cuando menos te esperaba y te fuiste cuando ya me había acostumbrado a ti. Pero gracias, porque hoy soy una mejor persona y eso, te lo debo a ti. Apareciste para explicarme que es más valioso un simple "Me gustas" o "Te quiero" que un anillo. Para enseñarme que cuando encuentras a alguien especial, no tienes que dejarlo ir, porque hoy en día ser bueno se considera una debilidad. Me enseñaste que un beso puede llegar a ser mucho más de lo que pensaba, que tus caricias eran una de las cosas que siempre había buscado y que aquellas palabras que me decías, susurrándome al oído o escribiéndolas en una carta para dejarla en la mesita de noche, era lo más bonito que jamás me habían dicho. 

Aunque ahora mismo ya no estés a mi lado, solo quería darte las gracias y desearte lo mejor que la vida pueda darte. No cometas los mismos errores que el resto de la gente y no cambies, porque personas buenas, buenas de verdad, quedan pocas.

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Ven, dame tu mano.

Ven, dame tu mano.

Vayamos a un lugar en el que estemos cómodos, un lugar en el que no importe nada más que el momento. Volvamos a aquel impredecible instante en el que nuestras miradas se cruzaron y que de alguna forma, tus labios y los míos se besaron incluso antes de tocarse. Volvamos a ese lugar donde tus ojos conseguían sumergirme en un profundo mar de sentimientos y emociones , donde nuestro único enemigo era el tiempo. Volvamos al instante en el cuál tus manos se entrelazaron con las mías para formar la forma geométrica más bonita que había visto. Volvamos atrás, cuando todavía caminábamos juntos sin importar las piedras y los obstáculos que tuviésemos delante. Vayamos a ese precioso momento, o quizás debería decir preciso, aunque para mi ambas formas están bien dichas.Aquel en el cual me contaste tu pasado y de alguna manera me di cuenta que yo quería formar parte de tu futuro. Volvamos a cuando aún eramos dos desconocidos,  a cuando no parábamos de hablar y de sonreír por miedo al silencio, silencio que más tarde precedía a aquellos besos. Besos que siendo sincero, llevaban consigo mil y un mensajes de amor, de cariño y de pasión. Besos que conseguían detener el tiempo y conseguían que Cronos se viese impotente. Volvamos atrás, cuando tus inseguridades y tus dudas eran mayores a lo que sientes ahora, a cuando te asustabas al leer un puñado de letras escritas por mi, a cuando pensabas no estar a la altura, a cuando pensabas que íbamos demasiado rápido. Volvamos atrás, pero está vez, sigamos juntos hacia delante, sin separarnos.

Y vayamos, pero juntos. 
Ven, dame tu mano.

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Te dejaste llevar.

En algún momento decidimos dejar de ser nosotros para separarnos, esta vez para siempre. En algun momento todo empezó a cambiar, quizás por la falta de ganas a luchar por lo que fuimos o simplemente porque lo que sentías ya no era lo suficiente. En algún momento rompimos esa promesa que un día, juramos no romper jamás. En algún momento nuestros caminos empezaron a separarse, quizás porque habían demasiadas piedras en él o porque estábamos atravesando una cuesta arriba a la que no querías ponerle fin. En algún momento decidiste fijarte en otras sonrisas, en otros labios, en otros cuerpos. En algún momento tus manos ya no me transmitían esa seguridad y confianza que buscaba, las mismas manos que me hicieron sentirme la mujer más segura del mundo. En algún momento elegiste gastar tú tiempo con otras personas, personas que por arte de magia se merecían mas tu atención que yo. En algún momento, tus ojos, esos que habían conseguido sumergirme en un mundo donde los príncipes azules ya no eran solo producto de la fantasía. En algún momento en el cuál mi mano ya no te servía como apoyo sino como lastre. En algún momento en el que mi cariño, mis caricias y mis palabras ya no servían para nada más que no fuese discutir. 

En ese momento me dí cuenta de que el problema no era yo, sino tú. En ese momento entendí que hay personas que no son capaces de entender lo que significa realmente la palabra "Querer" o, más adelante, la palabra "Amar". En ese momento en el cuál tus ojos, ya vacíos de amor me miraron, entendí que todo se había terminado y que las promesas se las lleva el viento y tú, te dejaste llevar.

 




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Estabas equivocada.

Le hicieron demasiado daño.Todos le decían que ella no era la persona que estaban buscando. Y con cada golpe fue sintiéndose peor, hasta pensar que nunca llegaría esa persona que fuese realmente sincera, esa que le diese un poco de lo que necesitaba o que marcase un antes y un después en su vida.
Con el paso del tiempo fue perdiendo la esperanza y veía como a su alrededor todos encontraban a alguien, como eran felices o al menos lo aparentaban. Eso hacía que ella se sintiese peor y llego a creer que no había salida, que nadie se fijaría en eso que otros no supieron ver. Que nadie se fijaría en esos pequeños lunares , que nadie se fijaría en que sus ojos tenían un brillo diferente según su estado de ánimo.Llegó a pensar que nadie echaría de menos sus manías, sus chistes, el calor de sus abrazos, su amor incondicional a las caricias o el sabor de sus labios.

Pronto descubrió que estaba equivocada.

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Solo contigo.

Porque no hacen falta palabras. Porque con estar a tu lado basta. Simplemente tenerte cerca, oír tu respiración y crear uno de esos silencios perfectos que solo tú y yo conocemos. Las palabras lo complican todo, algunas veces te hacen decir cosas que no piensas y otras no te permiten decir lo que sientes. Así que ven, acércate y sonríeme. Siéntate a mi lado pero no hables. Mírame a los ojos y creemos ese instante perfecto en el cual el silencio lo dice todo , solo dejándonos llevar, sin pensar, solo sintiendo, solo contigo.

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No hizo falta nada.

No bastó ni una palabra, ya que la manera en la que me miraste supo decir mi nombre. Pude sentir la serenidad de tus pestañas en el fondo de mis pupilas, y en ese mismo instante supe que quería conocer yo el tuyo. Preferí perder la cordura por un par de besos tuyos y ver tu sonrisa, que me proporcionaba la sensatez que buscaba. No sólo llegaste, lo hiciste en el mejor momento. Quizás tu intención sea particular, o quizás de verdad viniste para cambiarme el mundo. Quizás sólo es esto, ¿y si es sólo esto?... Que rápido supiste estremecerme la piel.
Tiemblo, porque me imaginé besándote diez veces antes de besarte, antes de siquiera conocerte. Afilemos nuestras intenciones, sin olvidar las caricias porque podríamos llegar a querernos o quizás,  ya no exista un camino de vuelta.
Quiero encontrarte en mis sueños y que te quedes sin hay pesadillas, quiero ver tu sonrisa perfecta cada mañana al despertar. Intenté evitarte problemas, la verdad, es que quise acomodar las intenciones en un lugar lejos, no te imaginas cuanto miedo le tenia a tus besos. La intriga apareció cuando tus manos supieron responder a mis anhelos.
Juro quitarme la venda de los ojos, pero no hagas que empiece a quererte, porque todavía estamos a tiempo de no meternos en problemas...pero decide rápido, porque los latidos empiezan a aumentar y no quiero volver a equivocarme.

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Te buscaba a ti.

Por aquel entonces buscaba a alguien que me echara de menos aunque hubiésemos pasado todo el día juntos. A esa persona que quisiera quedarse conmigo aunque tuviera otros planes. Alguien que me dijera que doy los mejores besos, aunque hubiera habido otra mejor. Alguien que no se enfadara si no me entendía, que no me comprase regalos, sino que me regale besos, alguien que estuviera loco por mí y no se le olvidara decírmelo todos y cada uno de los días del año. Que sintiera que se le caía el mundo encima si discutíamos y me abrazara tirando su orgullo. Alguien que me susurrara al oído un "Te quiero, enana". Alguien que me hiciera sentir la chica más afortunada del mundo, sólo por el hecho de tenerlo a él. Y sobre todo alguien que no tuviera que perderme para darse cuenta de que me había encontrado.

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Te encontré.

Nunca pensé encontrarte. La verdad es, que ni siquiera te buscaba.
Tampoco recuerdo el momento exacto en el cual se cruzaron nuestros caminos pero quería darte las gracias.
Gracias por construir un mundo paralelo de alegría, dibujando un día soleado incluso cuando llueve y hace frío. Gracias por enseñarme el valor de una sonrisa, de una mirada e incluso de un beso. Gracias por enseñarme que incluso un mal día, se convierte en algo bonito a tu lado. Gracias por cada abrazo que me das, porque consigues que me sienta la persona más segura del mundo. Gracias por haberte fijado en mi, una persona como otra cualquiera pero que, aun sin tener ningun motivo para hacerlo, te paraste frente a mi y has conseguido que desde ese día mi sonrisa quede permanente en mi rostro. Gracias por esa hermosa sinfonía que suena al rozar mis labios con los tuyos. Gracias por dejarme ver el mundo desde tus ojos marrones y descubrir el valor de un "Me gustas" o de un "Te quiero". Gracias por alejar a todos esos fantasmas que llevaban tiempo apoderándose de mi mente. Gracias.

¿Acaso no sería un estúpido si no te hiciese sonreír? Y es que, tienes tanta vida en tu sonrisa que es imposible no saltar a ese cielo azul que me prometen tus labios.
¿Acaso no sería un estúpido si te dejase ir? Y es que sonrío más desde que te conozco, quizás sea porque gracias a ti he aprendido a dejar de buscar algo imposible, porque quizás lo imposible me haya encontrado a mi primero.

¿Acaso no sería un estúpido si no quisiese estar a tú lado? Y es que, siempre pensé que a eso que le llamamos amor es un sueño inalcanzable, de esos que se esfuman en cuanto abres los ojos, dejando ese regusto a felicidad que no pudiste conservar al abrirlos.

Y es que, solo quiero que sepas que sería un idiota si....

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Y de repente.


Y de repente... Volvemos a tener ese miedo a sentir cosas que se escapan de nuestro control. Tememos el sufrir por una persona que quizás nos acabe haciendo daño pero al mismo tiempo, todo es perfecto. Quieres ver a esa persona que consigue hacerte sonreír incluso cuando las lágrimas caen como cascadas, haciendo que estas dejen de salir para dejarle paso a esa sonrisa que precede al beso que consigue que te olvides de todo lo que te rodea para sumergirte en un mundo donde sólo estas tú y él. 
Abres lo ojos después del beso, y te das cuenta que con solo una mirada, consigue romper ese escudo  que tanto tiempo te había costado crear. 
Abres los ojos y ahí está él, devolviéndote la sonrisa, con esos ojos brillantes, que parecen saber siempre lo que sientes. 
Ahora ya es tarde para no pensar en ti. Estás en mi despertador, en mi móvil, en mi almohada e incluso en mis sábanas. Me encanta poder sentir lo que un día, pensé que no volvería a pasar y lo que un día, jure que no querría que volviese a suceder. Me encanta levantarme con ese mensaje de Buenos días, con esos textos que me escribes sin razón alguna y me encanta sentirme así de nuevo. Me encanta oler tu perfume, sentir tus caricias y tus chistes malos que me hacen reír hasta que me das uno de esos besos que hacen que me callen, que me dejan sin palabras. Me encanta poder tenerte a mi lado, porque sé que esto no hace más que empezar.

Porque... Entre un choque de miradas, una sonrisa es el mejor accidente.

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Volvamos atrás.

Volvamos atrás. 
Volvamos atrás, a donde aún no nos conocíamos. Déjame soñar que todo lo que está pasando no es más que una pesadilla en una noche lluviosa. 
Volvamos a ese día en el que te cruzaste en mi camino para cambiarlo todo, cuando todavía no me había enamorado de tu sonrisa, de tus ojos brillosos al ver los míos, de tus caricias, de tus besos que acababan en sonrisas o del calor que desprendías por las noches al dormir. 
Déjame volver a los días donde todavía no te quería, a los días en que pensaba que yo era lo más importante y solamente me preocupaba por salir guapa a la calle, en conseguir que los demás se fijasen en mi. Déjame volver a los días en los que creía que el mundo giraba entorno a mi. Porque ahora, me doy cuenta que me equivocaba en muchas cosas, y tú, no fuiste una de ellas. 
Sonará contradictorio el no querer enamorarme de nuevo porque... El amor es bonito, no? 
Volvamos a aquel día, en el que se te escapó ese primer "Te quiero" que llevaba esperando oír durante mucho tiempo. Volvamos atrás, al momento en el que caminábamos de la mano y me la apretabas fuerte, como queriéndome decir lo mucho que me querías. Vayamos a aquel día en el que soñábamos despiertos por las calle   y nos imaginábamos mil futuros posibles. 
Volvamos al presente, ese en el que nuestra conversación de WhatsApp es la única que aún se mantiene, estancada obviamente. Este presente sin sentido, que parece haberse vuelto en mi contra. Este presente que algún día no muy lejano, será el pasado. 


- La peor batalla siempre será, entre lo que sabemos y lo que sentimos.

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Tú y tus barreras.

He aprendido que con el tiempo, nos ponemos esa coraza que una vez puesta, te acostumbras y no la quitas. He aprendido que las personas nuevas que llegan a tu vida tienen que superar aún más barreras para poder llegar dentro. Y lamentablemente, así nos va. He aprendido que evitamos antes el golpe a arriesgarnos, evitamos conocer a personas maravillosas por culpa de un pasado lleno de heridas. 
No es fácil el confiar en alguien después de haber sufrido tantas decepciones, no es fácil el confiar en alguien como lo hacíamos en un principio. Ahora todo es más difícil. 
He aprendido que medimos a la gente con otros ojos, poniendo el freno antes que dejar acelerar al corazón. He aprendido que se ha convertido en costumbre rechazar a todo aquel que llega nuevo.

Pocos son los que aguantan, la verdad. Muchos se van al segundo intento de estar cerca de ti. Y sabes que la culpa, en parte, es tuya. Digo en parte porque eres tú quien decide el levantar esos muros tan altos, casi imposibles de traspasar. El pasado sirve para aprender, y quizás tú no aprendiste la lección correcta del ayer. Tal vez ese dolor que llegó en algún momento, eclipsó todo lo bueno.

Quizás te hayas equivocado al protegerte tanto a ti mismo. No digo que esté mal pero...¿ estás segur@ de que eres más feliz ahí encerrad@? He aprendido que seguir oculto en ese castillo que te has construido no sirve para nada. Derríbalo y arriésgate a ver qué pasa. Porque por mucho que pueda llegar a doler de nuevo, te estás perdiendo cosas increíbles por seguir eligiendo ver la vida pasar desde esa comodidad de tu zona segura. Tal vez sea hora de volver a ser feliz, a confiar en todo lo que la vida te tiene reservado. 
Y sí, puede que algún día alguien te vuelva a romper por dentro. Pero, si sigues encerrad@, no habrá nadie que pueda recomponer,uno a uno, todos esos pedacitos.

Santiago de Compostela, La Coruña, España

Querida soledad.

Querida soledad:

Te agradezco tu presencia prolongada, que me acompañes por las noches y a veces durante el día. Te doy las gracias por ser una parte de mi vida puesto que sin ti, no valoraría la compañía. Gracias por regalarme ese reloj que parece roto, un reloj que marca siempre la misma hora, como si el tiempo no pasase para ti.
Gracias por conseguir explicarme el valor de tener a alguien a mi lado. Gracias por ser la predecesora de los momentos más felices de mi vida. Gracias por aparecer cuando menos te necesito y por irte cuándo ya me había acostumbrado a ti. Gracias por ser juez y verdugo, pues no me haces bien pero tampoco entiendo lo que me propones. Gracias por darme ese silencio por las noches a cambio de una felicidad inexistente. Te doy las gracias, por aprovechar mis días grises para sumergirme en el carmesí amargo de recuerdos innecesarios. Quería agradecerte todo lo que has hecho por mi y despedirme. Creo que ha llegado el momento de reemplazarte y de alejarte durante un tiempo, mi querida fría y agobiante soledad.

Santiago de Compostela, La Coruña, España

Querido Amor.

Querido Amor:

Hace tiempo que no te escribía, parece haber sido una eternidad. Confieso que pensé en abandonarte y cerrarte las puertas para siempre. Supongo que estás haciendo la misma vida que cuando te conocí. Seguirás en esa montaña rusa, subiendo y bajando sin preocuparte por los demás. Siempre has sido detallista e inesperado, diría incluso, inoportuno. Aparecías cuándo menos lo esperaba para cambiar mi forma de pensar y cambiarme la vida por completo. Supongo que seguirás en esa montaña rusa, pero no te olvides que también existen otro vagones llenos de gente que te acompañará un par de vueltas y que luego se bajará, porque es más fácil entrar en un vagón nuevo a cuidar otro. Supongo que todos sabemos como eres, y por eso te tenemos miedo. Miedo a sentir, miedo a enamorarnos, miedo a que nos hagas daño, miedo a encontrar a esa persona que quiera conocernos de verdad, miedo a querer.

Querido Amor, sé que aunque te escriba esta carta, seguirás jugando en ese círculo infinito basado en el afecto. Pero has conseguido lo que buscabas? O has logrado llenar de miedo a la gente?. Quizás el problema no seas tú, sino nosotros. Quizás tendríamos que dejar de ver siempre el lado malo primero, y abrirnos para poder ver el bueno también. Quizás debemos dejar de prejuzgar a las personas de los otros vagones y conocerlas. Quizás y solo quizás tengamos que dejar de tener miedo a encontrar a esa persona que, incluso conociendo nuestro lado malo, se quiera quedar. Hoy te escribo, Amor, para recordarte que: “Si un escritor se enamora de ti, nunca morirás”.

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Susurrarte sensaciones, no palabras.

He decidido que voy a susurrarte sensaciones, no palabras. He decidido que voy a devolverte lo que me haces sentir. Que hoy, en este momento, serás capaz de entender cada escalofrío que recorre esta piel que un día prohibió volver a emocionarse con alguien.

En un segundo ha desaparecido el pestillo que me llevó años poner. En un segundo me has demostrado que íbamos por la doceava edición, y que yo sostenía la primera edición de la Biblia en mi mano. Me demostraste que las cosas habían cambiado, y que yo seguía siendo igual.

Me has demostrado que las mejores cosas de la vida existen cuando la persona que te lleva de la mano es quien te las enseña. Me has demostrado que aún con venda en los ojos, se puede ver mediante telas transparentes. Me has demostrado que tras cada generalización se esconde un cobarde, y que tras cada excusa para enamorarse se esconde una historia frustrada. 
En este tiempo me has demostrado que las prioridades sólo tienen sentido cuando lo que priorizas vale realmente la pena. Y que la pena deja de ser pena cuando lo que has priorizado consigue curarla.

En estos meses has descubierto la mejor parte de mí. Y yo, también. Y es que has aparecido para inventarme. Has aparecido para crear en mí aquellas facetas que ni yo conocía. Para demostrarme que todo es posible y que, para querer, uno se ha de esforzar.

Porque con querer no es suficiente. Por eso, me has enseñado a alimentar con cuidado cada logro, a cuidar con esfuerzo cada día, a tener detalles inesperados o, incluso, a tenerlos aunque se esperaran.

Me has demostrado que no es que lo bueno exista, sino que existe lo mejor. Y que de lo mejor, yo he conocido lo óptimo. Me has regalado la oportunidad de deshacer en pedazos mis esquemas y prejuicios, de construir escaleras para saltar muros.

Hoy, he decidido ser yo contigo. Porque te has merecido la mejor parte de mí.

Santiago de Compostela, La Coruña, España

Te quise.

En fin, tras varios meses de desesperación, de intranquilidad, de miedo a volver a caer en tu trampa, lo he conseguido. He superado la tentación, aquella antes tan atractiva y ahora tan ridícula y necia.
He de confesar que hubo un momento en el que temí, temí volver a pasar por lo mismo. Volver a ilusionarme, volver a confiar, a amar a alguien hasta el punto de convertir en invisibles sus defectos y anteponer sus necesidades a las mías propias.
Pero, una vez todo hubo pasado, recordé algo, algo que un lejano día en el tiempo escribió un poeta inglés;

Es mejor haber amado y haber perdido, que jamás haber amado

Y la verdad, puede que suene estúpido pero me hizo ver que, al fin y al cabo, siempre nos guardamos en la memoria los buenos momentos vividos. Porque a pesar de todo, yo te quise y fui feliz mientras lo hacía.
Te confieso que.... Diseñado por Mi.