Santiago de Compostela, La Coruña, España

Alfinal...perdimos.

No sé cuántas veces te he escrito, he perdido la cuenta. Prometí no volver a hacerlo, y aquí me tienes, perdiendo la cabeza una vez más. Voy sin rumbo, porque ningún destino me parece lo suficientemente bueno si tú no estás él. No solo he perdido la cuenta de todas las cartas que te escribo y nunca leerás, también de las veces que intentamos luchar sin éxito, de las guerras que siempre acaban con derrotas, de aquellos intentos que no sirvieron para nada, solo para herirnos un poco más. Pero a pesar de perderme un poco, me quedan nuestros recuerdos, y algunos tan buenos, que duelen. El problema es que siempre tendemos a recordar los malos momentos, y esos no te imaginas cuanto escuecen. 

Recuerdo cuando creíamos que éramos invencibles, cuando con cada pequeño problema, nos volvíamos enormes, cuando después de cada enfado venían las mejores reconciliaciones. Y ahora sé, que eso era vida. Después seguimos luchando, quizás con menos fuerza, pero si con ganas. Pero llego un punto, en el que la situación me venía grande. ¿Por qué no pude más? ¿Por qué no me di cuenta de todo lo que iba a pasar? Nunca lo sabré, pero siempre he pensado que nunca me merecí tener a alguien como tú en mi vida. Después recuerdo cuando tus ojos dejaron de brillar al verme, cuando se alejaban poco a poco y esta vez sin retorno, también recuerdo cuando mi sonrisa empezó a cansarse, y aún más cuando se esfumo del todo. Ahí fue cuando nos empecé a echar de menos. Luego llegaron las ojeras, pero esta vez, por distintos motivos, más tarde las lágrimas en la almohada, noche tras noche, mañana tras mañana. Era una tortura el saber que te estaba perdiendo, saber que estábamos ante el principio del fin. Y así poco a poco dejamos de ser nosotros y la magia se perdió por algún lugar al que no supimos ir. Y ahora, sin magia solo nos quedan las heridas de las guerras que perdimos, las cicatrices de un pasado que no volverá, las lágrimas que a veces salen sin darme cuenta al pensar en lo que fuimos, los recuerdos de aquellos momentos que nos dieron la vida. Y un montón de razones para darnos cuenta de que al final, perdimos.

Santiago de Compostela, La Coruña, España

La primera noche sin ti.

Supongo que ahora,despues de un tiempo,soy capaz de escribir y describir lo que sentí la primera noche en la que todo cambió. En la que dejamos de ser nosotros, para ser dos personas separadas.

No tengo palabras para explicar el desgarrador sentimiento que recorría mi cuerpo después de ver esos mensajes que me enviabas,después de escuchar esas palabras que parecían llevar desprecio y una pizca de odio. No sabría como explicar las lágrimas que derramé en mi almohada y las que resbalaban por mi mejilla,cayendo directamente sobre mi pecho. Tampoco sabría como describir esa sensación de querer verte incluso cuando sé que me haria más daño todavia. Como podría explicarte que no quiero que nada se termine? Explicarte que muero por tus besos,por tus abrazos interminables,donde puedo oler tu perfume mientras solo quiero que me abraces más fuerte.Que no quiero que nadie más bese tus labios,ni que nadie excepto tú,bese los mios. Que quiero acostarme a tu lado y sentir que me quedo sin sábanas porque te enrrollas en ellas. Que quiero tus caricias,tus chistes malos,tu humor al despertar,tu mirada clavada en mis ojos hablandome sin hablar,tus consejos,tus sermones,tus "Te quiero".

No sabria como explicar como en tan solo un minuto,todo mi mundo se derrumbaba ante mi,mientras yo,solo podia esperar que tú,me rescatases una vez mas.


Te confieso que.... Diseñado por Mi.